martes, 22 de diciembre de 2015


Maltratadoras

El mito del «síndrome del marido maltratado». Últimamente casi siempre que se habla del tema de la violencia de género en público, ya sea en una emisora de radio, una conferencia o un curso, aparece alguien interesándose por los hombres maltratados. Estas intervenciones afirman que hay casi tantos como mujeres y que, por otra parte, las mujeres suelen maltratar más psicológicamente. Vamos a intentar aclarar en este capítulo de dónde proviene el mito del hombre maltratado por la mujer, y qué ocurre en realidad con los malos tratos ejercidos por mujeres. 

Jack C. Straton, Ph.D., profesor de la Universidad de Portland, participa con varios artículos en la valiosa web europea «European men profeminist» (www.eufoprofem.org). Recomiendo encarecidamente esta página porque abre una vía de esperanza con planteamientos muy correctos sobre una nueva masculinidad. 

Según explica Straton, es tal el encarnizamiento supuestamente humanitario y científico del Lobby masculino, que pretenden que se desvíen parte de los fondos dedicados a la asistencia a mujeres maltratadas y a casas de acogida, a servicios y casas para hombres maltratados por las mujeres. Por otra parte, están dedicando tiempo y dinero a investigaciones pseudocientíficas que intentan demostrar que los malos tratos son equiparables entre hombres y mujeres. El ataque más vengativo contra la seguridad de la mujer es el mito de que el hombre es maltratado con la misma frecuencia que ella. 

En 1980 y 1985 Straus, Gelles y Steinmetz publicaron en Estados Unidos estudios de conflictos entre esposos, obteniendo que las tasas de violencia eran casi las mismas para hombre y mujer. Presentaron como prueba los resultados del CTS,18 primer instrumento psicométrico que supuestamente medía violencia física y psicológica ente hombre y mujer. 

Científicos serios e impecables, de credibilidad ampliamente reconocida como Emerson, Russell Dobash y Edward Gondolf, y de ambos géneros por si cupiera la duda del prejuicio, dicen que los trabajos de Straus son falsa ciencia, con hallazgos y conclusiones que son contradictorios, inconsistentes y gratuitos. 

Straus presenta un conjunto de preguntas que no discriminan entre intento y efecto. Iguala a una mujer que empuja a su pareja en defensa propia al hombre que la tira por las escaleras. Etiqueta a una madre de violenta si defiende a su hija del acoso sexual del padre. Combina categorías como «pegar» e «intentar pegar» a pesar de la importante diferencia entre ellas. Como sólo estudia un año de convivencia, iguala una simple bofetada de la mujer al hombre, con quince años de terrorismo doméstico. Incluso la misma Steinmetz dice que el CTS ignora la diferencia entre una bofetada dolorosa y un puñetazo que causa una lesión permanente. 

Straus sólo entrevistaba a uno de los componentes de la pareja. Otros estudios que entrevistaron independientemente a los dos componentes encontraron que sus relatos sobre la violencia no concordaban. 
Excluyó incidentes de violencia que ocurrieron después de la separación y el divorcio; aunque en ellos se contabilizaron un 75.9 % de agresiones, siendo el 93.3 % de las veces el agresor el hombre según el Departamento de Justicia de Estados Unidos. 

El estudio de Straus se basó en lo que decían los participantes, sin tener en cuenta que está demostrado que los hombres que maltratan niegan o minimizan su maltrato en un 50%. 

Los hombres que aterrorizan sistemáticamente a sus esposas difícilmente van a estar de acuerdo en participar en un estudio como éste, y las mujeres a las que pegan probablemente sentirían pánico ante la posibilidad de que su marido se enterara de que había contestado a esas preguntas.

Finalmente, el CTS no incluye la agresión sexual como una categoría, aunque hay muchas más mujeres violadas por sus maridos que sólo pegadas. Ajustando las estadísticas de Straus y corrigiendo estos fallos sale una proporción de 16 a 1 para la violencia del hombre a la mujer. Según la policía y los tribunales, del 90 al 95% de las agresiones son hechas por los hombres a sus parejas. 

Straus dijo que las mujeres denunciaban más el maltrato, por lo que la muestra podía estar sesgada. Pero el análisis de Sch¬wartz20 demostró que los hombres maltratados por sus mujeres realmente denuncian con más frecuencia que las mujeres mal¬tratadas por sus maridos. 

En cualquier caso, todas las encuestas de victimización cri¬minal que hacen uso de muestras aleatorias están libres de sesgos y dan resultados similares en Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña. 

CÓMO PARAR LA VIOLENCIA CONTRA LOS HOMBRES 
  • El 87 % de los hombres asesinados en estados Unidos lo son por otros hombres. 
  • Los hombres matan a hombres (y mujeres y niños) en Irak, Bosnia, El Salvador, Rwanda ... 
  • Los hombres que se preocupan por los hombres maltratados deberían apuntar a los verdaderos enemigos: nosotros mismos. 


Por supuesto, los pocos hombres (4 %) auténticamente maltratados por sus mujeres son dignos de compasión, pero es mucho más lógico y sensato focalizar nuestra atención y trabajo en el vasto problema de la violencia masculina (96 % de la violencia doméstica). 

Es obvio que los estudios sobre violencia doméstica producen diferentes resultados según el método utilizado y parece que pretendidos científicos eligen el método en consonancia con su ideología. Hay investigadores que se fijan sólo en los actos concretos de violencia, ignorando su contexto, sus antecedentes, su contexto social, político y económico, y especialmente el hecho de que los hombres suelen tener más poder que las mujeres tanto en ámbitos públicos como privados. Si la investigación no tiene en cuenta estos factores se hace daño a la ciencia, a la sociedad y a los derechos humanos de las víctimas de la violencia, enmascarando el problema y promocionando la ideología patriarcal. 

Cuando las mujeres agreden. Aunque hombres y mujeres pueden pegarse unos a otros, las mujeres inevitablemente sufren unas consecuencias físicas mayores. Además, las mujeres maltratadas sufren más consecuencias emocionales y psicológicas que los hombres.

¿Cuáles son las diferencias entre el maltrato masculino y el femenino? 

Según Dale Bagshaw y Donna Chung, de la Universidad South Australia,21 las formas en las que las víctimas masculinas experimentan la violencia doméstica difieren de cómo la experimentan las mujeres. Los hombres... 
  • Relatan que no vivían en un continuo estado de terror de la agresora. 
  • No tenían experiencias previas de malos tratos. 
  • Raramente experimentaron violencia después de la separación (en el único caso del estudio en que se relató, fue mucho menos severa que en la violencia ejercida por los varones contra las mujeres). 
  • No se sentían intimidados o temerosos, sino más bien coléricos ante la violencia de ella. 


Aunque hay evidencias de que ambos, hombre y mujer, se comportan a veces violentamente en sus relaciones, la naturaleza y las consecuencias de la violencia de la mujer no son equivalentes en absoluto a las del hombre:

  1. La violencia del hombre es más severa. 
  2. Es más probable que las mujeres sean asesinadas por su pareja actual o anterior, que por otra persona. 
  3. La mayoría de homicidios de hombres son realizados por otros hombres, en lugares públicos y casi siempre con la excusa del alcohol. 
  4. Las principales razones por las que el hombre mata a su pareja mujer son porque ella lo deja y por celos. Sin embargo, las mujeres que matan a sus parejas tienen una historia previa de violencia doméstica con ellas, en más del 70 % de los casos. La mitad de los asesinatos al marido ocurre como reacción a una amenaza inmediata de ataque por parte de él. 
  5. La violencia psicológica del hombre hacia la mujer consiste en control, humillación y dominación, por medio del miedo y la intimidación. 
  6. La violencia psicológica de la mujer hacia el hombre consiste en una expresión de la frustración en respuesta a su dependencia, estrés o rechazo a aceptar una posición sumisa de menos poder. 
  7. Análisis de los datos sobre homicidios sugieren que las mujeres usan la violencia principalmente como defensa propia, y en segundo lugar como represalia después de años de brutal victimización. Además, es seis veces más probable que las mujeres sean lesionadas a que lo sean los hombres.


Cuando las mujeres matan. El Clemency Project de Illinois es un proyecto para la liberación de prisión de mujeres maltratadas que han matado o lesionado a sus compañeros maltratadores. En su página web, entre otras muchas cosas, presentan algunos datos sobre mujeres que han matado a sus compañeros maltratadores y hacen un acertado análisis de las diferentes defensas posibles de una mujer maltratada cuando mata a su compañero. 

DATOS SOBRE LAS MUJERES QUE MATAN A SUS MALTRATADORES 
  • El 90 % de las mujeres que están en prisión por matar a un hombre habían sido maltratadas por ese hombre. 
  • La condena media (en Michigan) para un hombre que mata a su compañera es de 2 a 6 años. La condena media para una mujer que mata a su compañero es de 15 a 17 años. 
  • Los fiscales y jueces mostraban su desconocimiento de la violencia de género, cuando repetidamente recriminaban a la mujer maltratada por no dejar a su compañero. Una mujer maltratada que consigue finalmente dejar la relación, antes suele haber hecho de cinco a siete intentos de irse, solamente irse; nunca es tan fácil para estas mujeres como sugiere el fiscal. El vínculo traumático puede no ser la única razón para que la mujer se resista a dejar al maltratador. Ella puede tener la convicción, totalmente razonable, de que si lo deja la lesionará o matará. 
  • Según Sir William Blackstone, cuando un marido mata a su mujer es comparable a matar a un extraño; pero cuando ella lo mata a él es comparable a traición por matar al rey. 

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