Micromachismo
El micromachismo es una práctica de violencia en la vida cotidiana tan sutil que suele pasar desapercibida pero que refleja y perpetua las actitudes machistas y la desigualdad de las mujeres respecto a los hombres. Comprende un amplio abanico de maniobras interpersonales y se señala como la base y caldo de cultivo de las demás formas de laviolencia de género o violencia machista: maltrato psicológico, emocional, físico, sexual y económico. Se trataría además de prácticas legitimadas por el entorno social, en contraste con otras formas de violencia machista denunciadas y condenadas habitualmente.1 2 3 4
En la pareja, se manifiestan como formas de presión de baja intensidad, con las que las personas intentan detentar el poder y conseguir beneficios, en todos o en algunos ámbitos de la relación:
- Imponer y mantener el dominio y su superioridad.
- Reafirmar o recuperar dicho dominio.
- Resistirse al aumento de poder personal o interpersonal.
- Aprovecharse de dichos poderes
- Aprovecharse del "trabajo cuidador
Origen del término[editar]
El término micromachismo fue acuñado en 1991 por el psicoterapeuta Luis Bonino Méndez, para dar nombre a prácticas que otras y otros especialistas llaman «pequeñas tiranías», «terrorismo íntimo» o «violencia blanda», menos populares que el primero.6En el término, unió «micro», en referencia a lo capilar, lo casi imperceptible, lo que está en los límites de la evidencia; con el término "machismo", que designa la ideología de la dominación y alude a los comportamientos de inferiorización de los hombres hacia las mujeres.7El sociólogo francés Pierre Bourdieu habló de la "violencia suave" para referirse a los estereotipos surgidos tras las conquistas en derechos de las mujeres del siglo XX. Para él se trata de un "neomachismo", una redefinición de antiguos comportamientos androcéntricos, que en ciertos contextos del siglo XX en Occidente se consideran socialmente inaceptables, pero que los desean seguir practicando para afianzar o recuperar poder. Se trataría de una nueva forma de machismo más sutil, en una sociedad que lo tolera menos.8La necesidad de términos como estos viene argumentada porque, según los defensores del término, aunque la violencia de género suele conceptualizarse desde una perspectiva de poder y control del género másculino sobre el femenino, se sigue prestando más atención a sus manifestaciones físicas que a las psicológicas, a pesar de que las segundas son las más características en estas relaciones. Esto responde en gran medida a las dificultades para operacionalizar estos comportamientos.9Además, las reflexiones sobre violencia simbólica y abusos cotidianos buscan poner en debate aquellos elementos de la cultura que forman la base de la violencia contra las mujeres.10 11Críticas al términ
Se critica tanto el término como un uso inadecuado del mismo. En 2014, un periódico digital español lanzó una iniciativa para recopilar situaciones que consideraban como micromachismo. Sin embargo, varios lectores les acusaron de haber clasificado como micromachismos hechos que entendían como agresiones graves y se lanzaba el debate sobre si el término podría resultar una forma de restar importancia a algunas situaciones.12 13 También se critica el uso del término por presentar como víctimas a las mujeres en situaciones cotidianas, fomentando la estigmatización de la mujer como "sexo débil", que es precisamente lo que se pretende evitar.Véase también
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